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Terremoto en Japón. Declaración institucional de WN

terratrmol i explosi central de gas al jap 2011

POR UN MUNDO MÁS SEGURO Y SOSTENIBLE

WORLD NATURE, en primer lugar, quiere expresar el dolor y la solidaridad con los familiares y la población del Japón, víctimas del terrorífico terremoto y sunami que ha padecido ésta región del mundo.

Pero también queremos mostrar nuestra enorme preocupación por el riesgo de contaminación y explosión nuclear. El Japón y el mundo deben prepararse para lo peor.

Vivimos en tiempos de la adolescencia humana y quizás es hora de hacernos adultos definitivamente. Hay que reconsiderar nuestro modus vivendi y la relación de nuestra especie con la Tierra, nuestra casa, nuestro ecosistema.

La desgracia del terremoto y tsunami del Japón, la debilidad humana ante estos eventos naturales y, sobre todo, la debilidad de las construcciones y técnicas humanas ponen en peligro constantemente nuestra existencia como especie.
terratrmol i tsunami al jap 2100

Probablemente no podremos hacer mucho ante las manifestaciones del planeta(terremotos, tsunamis, volcanes, huracanes, etc.), sólo podemos intentaradaptarnos a ella de forma inteligente.

En cambio podemos evitar, a toda costa, las grandes contradicciones de lastécnicas y construcciones humanas de todo tipo.

Después de la desgracia y la destrucción del terremoto y tsunami del Japón, esta región del mundo se enfrenta a una de las peores amenazas humanas: la catástrofe nuclear.

La central de Fukushima 1, justo sobre la falla que ha provocado el seísmo, está a punto de ocasionar una desgracia de enormes proporciones. Su reactor principal está gravemente afectado. Han comenzado las emisiones radioactivas y se ha tenido que desplazar a más de 50.000 personas, como toda la ciudad de Girona en nuestras latitudes, ¿Os lo imagináis?

Pero además si la emisión radiactiva aumenta o se produce una explosión, ésta tendrá un gran alcance destructivo y las nubes radiactivas afectarán a toda la Tierra, pudiendo llegar aquí, como ya ocurrió con Chernóbil en la ex URSS. Girona, precisamente, fue una de las zonas más afectadas entonces.

La amenaza nuclear, la amenaza de la economía basada en los combustibles fósiles, las guerras, el hambre, la injusticia y, en definitiva, la soberbia humana ponen en peligro nuestra propia existencia.

explosi central nuclear fukushima 1. jap 2011

Debemos, sin demora, dar un giro de rumbo. La técnica, la ciencia, la cultura en general nos puede llevar a un mundo mejor. Pero sobre todo la voluntad, la de nuestros gobernantes, pero también las de las grandes compañías.

Aquí, tenemos que pedir a las grandes energéticas como Repsol, Endesa y otras que inicien un cambio sin precedentes hacia el uso de fuentes energéticas y tecnologías renovables y, sobre todo, que no pongan freno al desarrollo de las mismas.

A nuestros gobernantes, hay que exigirles que gobiernen por el bien común y no para los grandes monopolios y los lobbys.

La nueva era energética será renovable, económica y, especialmente, democratizadora. , lo que está en cuestión no es si las energías serán renovables o no, eso ya nadie lo cuestiona. Lo que está en juego es si esta energía podrá ser producida de forma descentralizada y, por tanto, democratizadora y liberadora. La energía es la vida. Y el hombre debe aspirar a la libertad, es un principio fundamental de la existencia humana. Si podemos producir energía desde nuestra casa y consumir la misma y compartir o vender la sobrante, éste es el camino.

Es necesario que gobiernos y lobbys monopolistas lo entiendan. Se acabo una era. Empieza otra. La crisis que sufre el mundo "desarrollado", el mal llamado "primer mundo" no es sólo económico y financiero. Es sobre todo una crisis humana, de valores, de modo de vida, energético, de justicia y equidad, también económico claro. Y especialmente ambiental.

Un nuevo futuro está ante nosotros. Se acaba la energía barata y contaminante de los combustibles fósiles. El calentamiento global del planeta, acelerado por las actividades humanas, las catástrofes naturales y tecnológicas, las guerras, la pobreza y la pérdida de biodiversidad y de hábitats saludables y bien conservados deben ser nuestro principal objetivo a combatir.

Ante los últimos acontecimientos mundiales hay que poner voluntad y empezar a cambiar el rumbo. No será gratis, ni fácil, pero es imprescindible. No es una cuestión de opinión, ni política, ni sectaria. Es por supervivencia.